Podemos comprar el tiempo de las personas; podemos comprar su presencia física en un determinado lugar, podemos incluso comprar algunos de sus movimientos musculares por hora. Sin embargo, no podemos comprar el entusiasmo, no podemos comprar la lealtad, no podemos comprar la devoción de sus corazones. Debemos ganar esto”. —Clarence Francis—
Hemos visto como en algunas Organizaciones valoran en las Evaluaciones de Desempeño de cada trabajador, condiciones como: la lealtad, el compromiso y la motivación como una “competencia individual” considerándolo una obligación y responsabilidad única de la persona, porque ¡para eso recibe un salario!, sin darse cuenta que éstas son condiciones que no se compran con un salario, con un bono o con un beneficio, sino como bien nos expresa Clarence Francis en la cita que encabeza ésta Editorial: “No podemos comprar la devoción de los corazones. Esto es algo que debemos ganar”.
Ahora, ¿Cómo hacemos para ganarnos la devoción, lealtad, compromiso, entusiasmo y motivación de nuestra gente? Que a su vez, cabe destacar, son características que por consecuencia van a repercutir en la productividad y resultados de los objetivos. Pues aquí es donde están los nuevos retos que tienen los Gerentes de hoy en día en nuestras Organizaciones. Si queremos exigir compromiso, debemos primeramente nosotros, como Gerentes y Líderes, estar comprometidos con ellos, a ganarnos la devoción genuina de nuestros colaboradores.
Esto es algo que se gana en el día a día, en la cotidianidad; en el conversar y en el escuchar; en el hacer acuerdos sólidos y cumplirlos primeramente nosotros; en dar un feedback correctivo en el tiempo indicado, así como a dar un reclamo justo y asertivo en el momento oportuno; en reconocer nuestros errores y logros, así como a entregar reconocimiento a nuestra gente cuando lo merece; en aprender a tomar decisiones y asumir consecuencias; en saber delegar tareas que aporten valor, conocimiento y crecimiento al otro… Hay personas que piensan que estos Gerentes son utópicos, sin embargo hoy querido amigo, Gerente, Líder, podemos afirmarles que: ¡Sí es posible ser un Gerente Líder Excepcional, los hemos conocido… además los empleados talentosos, necesitan Gerentes Excepcionales.
Ahora, ¿cómo conseguimos ser un Gerente Excepcional? Hay dos formas: Una es desarrollando éstas competencias a través de ensayo y error; la otra es desarrollándola con apoyo de expertos. Si quieres ser uno de ésos Gerentes Excepcionales, EL PROGRAMA DIRECTIVO-COACH te puede ayudar a incorporar nuevas habilidades.
¡Es hora de prepararnos para sacar de nuestro interior EL COACH que somos!
Hemos visto como en algunas Organizaciones valoran en las Evaluaciones de Desempeño de cada trabajador, condiciones como: la lealtad, el compromiso y la motivación como una “competencia individual” considerándolo una obligación y responsabilidad única de la persona, porque ¡para eso recibe un salario!, sin darse cuenta que éstas son condiciones que no se compran con un salario, con un bono o con un beneficio, sino como bien nos expresa Clarence Francis en la cita que encabeza ésta Editorial: “No podemos comprar la devoción de los corazones. Esto es algo que debemos ganar”.
Ahora, ¿Cómo hacemos para ganarnos la devoción, lealtad, compromiso, entusiasmo y motivación de nuestra gente? Que a su vez, cabe destacar, son características que por consecuencia van a repercutir en la productividad y resultados de los objetivos. Pues aquí es donde están los nuevos retos que tienen los Gerentes de hoy en día en nuestras Organizaciones. Si queremos exigir compromiso, debemos primeramente nosotros, como Gerentes y Líderes, estar comprometidos con ellos, a ganarnos la devoción genuina de nuestros colaboradores.
Esto es algo que se gana en el día a día, en la cotidianidad; en el conversar y en el escuchar; en el hacer acuerdos sólidos y cumplirlos primeramente nosotros; en dar un feedback correctivo en el tiempo indicado, así como a dar un reclamo justo y asertivo en el momento oportuno; en reconocer nuestros errores y logros, así como a entregar reconocimiento a nuestra gente cuando lo merece; en aprender a tomar decisiones y asumir consecuencias; en saber delegar tareas que aporten valor, conocimiento y crecimiento al otro… Hay personas que piensan que estos Gerentes son utópicos, sin embargo hoy querido amigo, Gerente, Líder, podemos afirmarles que: ¡Sí es posible ser un Gerente Líder Excepcional, los hemos conocido… además los empleados talentosos, necesitan Gerentes Excepcionales.
Ahora, ¿cómo conseguimos ser un Gerente Excepcional? Hay dos formas: Una es desarrollando éstas competencias a través de ensayo y error; la otra es desarrollándola con apoyo de expertos. Si quieres ser uno de ésos Gerentes Excepcionales, EL PROGRAMA DIRECTIVO-COACH te puede ayudar a incorporar nuevas habilidades.
¡Es hora de prepararnos para sacar de nuestro interior EL COACH que somos!
